A pesar de que más del 60% del PIB tinerfeño lo constituye el turismo, y en consecuencia el sector servicios, el sector primario y la industria son responsables del 40% restante. En concreto el sector primario ha perdido su tradicional importancia en la renta insular en beneficio de la industria y los servicios.
La contribución del sector agrario en el PIB no llega al 10%, si bien su aportación a la isla es vital por cuanto genera beneficios difÃcilmente mensurables, que se relacionan con el sostenimiento de la estampa rural y el mantenimiento de valores culturales del tinerfeño. El sector agrario se desarrolla en la vertiente septentrional, lugar en el que los cultivos se distribuyen en base a la altitud: en la zona costera se cultivan principalmente tomates y plátanos, productos ambos de elevada rentabilidad dado que se exportan a la PenÃnsula y al resto de Europa; en la zona intermedia proliferan los cultivos de secano, sobre todo papa, tabaco y maÃz; en la zona meridional tiene relevancia el cultivo de la cebolla.
Particularmente, el cultivo del plátano figura en primer lugar en cuanto a producción se refiere, siendo Tenerife la isla que más plátanos manufactura en Canarias.
La producción anual de la isla se ha consolidado en torno a unas 150.000 toneladas en estos últimos años, tras haber alcanzado un máximo de 200.000 toneladas en 1986. Algo más del 90% del total se destina al mercado nacional, ocupando este cultivo una superficie de 4200 hectáreas. Detrás del plátano destacan los cultivos de tomates, vides, papas y flores. La pesca supone también gran parte de la economÃa tinerfeña (Canarias es la segunda región pesquera de España).