Culturalmente hablando, Tenerife es sinónimo de mestizaje. El paso de la
historia ha dejado en la isla un patrimonio de alto valor arqueológico, artístico, arquitectónico y etnográfico, testigos de la evolución cultural de esta comunidad insular. Un patrimonio histórico, legado de la identidad isleña, que se ha enriquecido y acompañado de múltiples manifestaciones culturales y artísticas que confieren a la isla unas singularidades difícilmente encontrables en tan reducido espacio territorial.
La accesibilidad de los lugareños nos permitirá asistir como invitados de honor a acontecimientos como las Romerias de la isla, un despliegue de color y de fastos proverbiales que aún goza de una arraigo prominente entre los Tinerfeños.
Instrumentos y ceremonias novedosas para el visitante pero decanos y de origen añejo como el timple, los asaderos y los bernegales de un lado o la lucha canaria, las Isas y las Folias de otro contemplan el cuadro ancestral en el que tan placentero resulta verse inmerso.